Análisis FACSO Reforma Educacional: las aulas siguen esperando

Por estos días, se discute en el Congreso la reforma educacional del gobierno, anunciada como “revolucionaria” para el sistema educacional del país. Académicos y académicas de FACSO analizan los alcances de esta reforma, la cual en la práctica no traerá cambios profundos, sino que, continúa y perfecciona la senda de un sistema ya instalado, con desigualdades y sin un proyecto integral que convoque a todos los actores involucrados.

Hace un mes, el presidente Sebastián Piñera anunció en cadena nacional la reforma educacional, la cual catalogó como “la más importante de las últimas décadas”. En términos prácticos, se trata de un conjunto de medidas que traen modificaciones curriculares, con el anuncio del aumento a 1300 horas más de Lenguaje y Matemática, en desmedro de las horas de Historia y Tecnología; establece los Liceos de Excelencia, y pretende escoger a los directores de establecimientos por concurso público, entre otras.

Sin embargo, más allá de los anuncios, cabe preguntarse si estas iniciativas traerán cambios profundos en las aulas chilenas. El académico del Departamento de Educación, Prof. Juan Ruz, explica que esta reforma apunta a una serie de medidas “que tienen que ver con la cantidad y no la calidad (…) Puede que opere con mejor resultado en aquellos grupos medios que están en el sistema particular subvencionado, porque probablemente la astucia de los sostenedores los lleve a generar una mejor capacidad de motivación al equipo de trabajo, mejores condiciones de dotación de computadores y otros elementos. Para el resto, salvo excepciones, la reforma traerá presumiblemente, más segregación”.

En este sentido, para el académico del Departamento de Psicología y miembro del Observatorio Chileno de Políticas Educativas, Opech, Prof. Rodrigo Cornejo, esta reforma no representa ninguna inflexión a lo que habían realizado los gobiernos de la Concertación. “Esta es una reforma un poco engañosa, porque son un conjunto de medidas aisladas, que se da en el contexto de otras que ya han sido implementadas, pero que no se han difundido, como por ejemplo, el cierre y fusión de liceos municipales a partir del terremoto. Entonces, ha habido un conjunto de anuncios que no tienen una lógica muy clara y explícita, pero que si uno lo analiza en su perspectiva global, en realidad van hacia aumentar la mercantilización, hacia confiar en el mercado y la competencia, como ejes de mejora de los aprendizajes.

Una de las grandes críticas al anuncio de esta reforma, es que no convocó a su discusión a los actores sociales involucrados. Crítica a la que la académica del Departamento de Antropología, Prof. María Elena Acuña, agrega la falta de un pacto social en torno a la educación en Chile: “Me parece que es un problema fundamental, porque mientras la ciudadanía en su conjunto no pueda participar de un diseño de una política educativa, no es esperable que nosotros tengamos grandes cambios. Se necesita aunar la voluntad de la ciudadanía con respecto al tema, con respecto a cuánta plata queremos gastar como país en esto, cuáles son las expectativas en términos educacionales que le vamos a proponer a los niños, cómo queremos como sociedad valorar el rol de los docentes”.

Una visión de fondo

De acuerdo a la académica del Departamento de Sociología, Prof. Andrea Greibe, desde el año ochenta que no ha existido una reforma estructural en educación y que más bien lo que ha ocurrido es que se ha ido perfeccionando un modelo que ha instalado una gran segmentación, la cual, por ejemplo, se profundiza con la idea de instalar liceos de excelencia. Además la socióloga afirma: “Creo que aquí hay una visión de fondo, que apunta a qué es lo que se espera de la educación en Chile y eso no es menor. Aquí hay una concepción de la política educacional que es coherente, que puede apuntar a ciertos problemas reales, pero desde mi punto de vista hay concepciones de fondo que son equivocadas”.

En esta línea, decisiones como la intervención en el currículum apuntan a una visión de fondo. “La pregunta que queda es ¿Qué se espera que estos niños lean? ¿Por qué la comprensión de lectura no puede desarrollarse en el contexto de la asignatura de ciencias sociales? Acá hay una visión que es muy restringida y que está muy asociada a una visión sobre la calidad de la educación que tiene que ver con la calidad medible en pruebas estandarizadas, de cumplimientos de objetivos programáticos, pero que no tiene que ver con el desarrollo de habilidades en términos de una formación integral, de pensamiento crítico o de desarrollo ciudadano”, explica Greibe.

La Prof. Acuña, en este sentido, considera un error los fundamentos tras la redistribución de las horas de historia y tecnología. “Si bien hay una debilidad muy fuerte en el aprendizaje de habilidades de lecto-escritura y comprensión, eso debería ser reforzado de forma transversal en la educación de los niños y evidentemente puede ser reforzado en las clases de historia, con otros enfoques, con otras prácticas pedagógicas. Aquí se sigue trabajando con los mismos enfoques, no hay una reflexión sobre la didáctica o las metodologías de enseñanza y aprendizaje“, sostiene la antropóloga.

Recuperar el valor de la escuela

“La reforma está en una dinámica de ir seleccionando para el éxito. Desde estudiantes exitosos que van a ser profesores, a estudiantes exitosos que van a estudiar en esos colegios de excelencia. La pregunta es qué sucede con el resto, con las mayorías, porque no todos son exitosos y brillantes. Tenemos un desarrollo de curva normal, donde la gran mayoría se concentra en niveles normales. Incluso en esa dinámica, lo que prevalece es la lógica competitiva y economicista de cuánta plata pongo y cuántos puntajes exitosos saco”, manifiesta la académica del Departamento de Educación, Prof. Fabiola Maldonado.

De esta manera, esta propuesta de reforma que plantea el gobierno, no estaría dando cuenta de las necesidades de un cambio cultural, que tenga un impacto relevante para que la escuela logre una transformación trascendental y que la educación chilena requiere. Para el Prof. Ruz, es clave que la escuela recupere su valor y presencia.

“La escuela, no solamente en Chile, sino en general, tiende a perder fuerza y reflexividad para producir cohesión social, ciudadanía. Ha dejado de lado esa responsabilidad que es una responsabilidad mayor. Está perdiendo presencia en el mundo cultural en el que vivimos. Antes, la escuela produjo integración social, ya no lo está haciendo, pero cabe que deba hacer algún esfuerzo en ese plano, porque si no va a ir progresivamente como institucionalidad, distanciándose cada vez más de lo que son los intereses y expectativas de la juventud“, declara el Prof. Ruz.

Pamela Ramírez R.
Comunicaciones FACSO

Miércoles 22 de diciembre de 2010

http://www.facso.uchile.cl/?_nfpb=true&_pageLabel=notFacso&url=68347

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