El arte como canalizador social y político en América Latina

Académicos de la Universidad de British Columbia: “El arte como canalizador social y político en América Latina”

Presencia de América Latina, mural de Jorge González Camarena. U. de Concepción.

Elixabete Ansa Goicoechea y Oscar Ariel Cabezas, ambos doctores en filosofía y académicos de la Universidad de British Columbia, Vancouver (Canadá), por estos días realizan sus estadías postdoctorales de investigación por el año académico 2012 en la escuela de postgrado de la Facultad de Artes. En esta entrevista hablan del rol político – social del arte y exponen una mirada foránea del movimiento estudiantil chileno.

Elixabete Ansa GoicoecheaElixabete, nacida en la costa de San Sebastián, en el País Vasco, desarrolla sus conocimientos en literatura, arte, filosofía, cine y las conexiones entre España y nuestro continente. “Mi relación con América Latina comenzó cuando conocí la obra del escultor vasco, Jorge Oteiza, quien pasó un periodo de su vida en Argentina, Chile y Colombia, y publicó un ensayo en la década de 1950 sobre el arte en este último país. Además, la migración de vascos y españoles a diferentes países de América Latina también ha sido tema de interés para mí”, comenta. Además la doctora reconoce su interés a partir del estudio de procesos migratorios que tienen un momento importante en España a fines del siglo XIX y durante el siglo XX por la catástrofe que significó la pérdida de la Segunda República en la España de los treinta.
¿Qué factores comunes identificas entre España y los países de la región en cómo enfocan el desarrollo del arte?

Hay bastantes similitudes sobre todo en lo que respecta la relación entre arte y política. Por ejemplo, en España se dieron varios movimientos artísticos de resistencia durante la dictadura de Franco, algunos de estos movimientos se desarrollaron dentro de España y otros fuera de ella, debido al fenómeno del exilio. América Latina fue un lugar de refugio político y también de desarrollo artístico y creativo para muchos intelectuales que tuvieron que huir de España, figuras como Luis Buñuel, que produjo una gran cantidad de películas durante su exilio y nacionalización en México, y también, en María Zambrano quien vivió más de cuarenta años fuera de la península.

En el caso particular de una posible comparación entre América Latina y España, se podría evocar aquí la resistencia a los golpes militares que se expresó a través del movimiento de arte Tucumán Arde en Rosario, un conjunto de artistas plásticos con una fuerte inclinación política y una fuerte convicción de lo que podríamos denominar el intento por desinstitucionalizar el arte o convertir el desarrollo del mismo en un arma de expresión política. Hay varias historias que se podrían contar; los libros de la crítica cultural Teresa Vilarós (en su libro El desencanto del mono) y el de Cristina Moreiras-Menor (La España herida), por mencionar solo algunos, son claros ejemplos de cómo el desarrollo de las artes está siempre vinculado a la política.

Cine Político

Con relación al séptimo arte Elixabete comprende que en América Latina el cine documental es un vehículo importante para registrar los hechos históricos y sociales: “El desarrollo del cine político en esta región se debe a los procesos políticos vinculados a los golpes militares. La batalla de Chile  (1978) de Patricio Guzmán nos habla de esto y antes de Guzmán, el monumental film de Fernando “Pino” Solanas La hora de los hornos (1968) en Argentina. En este sentido, un autor influyente europeo sería Chris Marker uno de los documentalistas más interesantes que hoy puede estudiarse de cara a la relación entre cine político e imagen. “. Sus documentales piensan el cine militante a raíz de los movimientos políticos de los 50 y 60, y abren la narración documental a los pliegues poéticos de la imagen en general. En España nos encontramos con el cine de Luis García Berlanga, Carlos Saura, el de la Escuela de Barcelona (con Pere Portabella como figura principal) y los primeros filmes de Almodóvar como Pepi Luci Bom y otras chicas del montón (1980), entre otras obras. Ya entrados en el periodo de la democracia, los trabajos de Víctor Erice me interesan mucho. También me interesa mucho el cine político que es capaz de conmover a través de sus imágenes.

¿Quiénes marcan la diferencia en la creación cinematográfica latinoamericana?

En Latinoamérica hubo un desarrollo importante del llamado “tercer cine”, que fue apoyado por directores como Glauber Rocha y Fernando “Pino” Solanas, quienes evitaban las técnicas hollywoodenses, o “primer cine”, y/o el cine de autor latinoamericano conocido como segundo cine. La idea clara era romper con las formas hegemónicas del cine imperialista y el tipo de relación entre espectador e imagen, creando un cine nuevo, más rupturista y comprometido con el cambio social. Aunque este cine hoy es sólo una preocupación de los expertos y entendidos en los archivos cinematográficos, no tengo la menor duda de que las nuevas generaciones, usando seguramente técnicas y estilos distintos, buscan también comprometerse con una creación que apunte a los cambios culturales y políticos marcados por la época del neoliberalismo, o, como se escucha en el departamento de Teoría de las Artes “con el agotamiento representacional de la matriz neoliberal”.

Oscar CabezasOscar Ariel Cabezas, doctor en filosofía, interesado en estudios postcoloniales, literatura latinoamericana, artes visuales, cine y tecno-indigenismo, entrega una mirada de cómo el tema de las minorías étnicas ha estado presente en diversas manifestaciones del arte y la cultura. Además, en su calidad de estudioso de las relaciones entre América Latina con Canadá y Estados Unidos hace un repaso por los movimientos sociales que hoy se levantan en distintas partes del mundo.

¿Cómo se expresa lo indígena a través del arte?

Siempre ha tenido una presencia importante en el arte, se le puede reconocer desde la colonia como instrumento al servicio de la evangelización y entonces al servicio del poder imperial o los poderes poscoloniales como el caso de lo indígena articulado como alegoría nacional. Por ejemplo, tenemos en Chile el famoso cuadro de Pedro Lira La fundación de Santiago con el que yo crecí en mi escuela básica en el mineral de El Salvador. Muestra a un indígena de rodillas con su arco y a Pedro de Valdivia de pie indicando con su dedo índice dónde iba a fundar Santiago. Expresa las posiciones de poder entre el indígena subordinado y puesto al servicio de la conquista y Pedro de Valdivia.

Lo indígena se presenta en el teatro también, sin ir más lejos, por ejemplo la obra La Araucana basada en la obra de Alonso de Ercilla y Zuñiga. Sin embargo, lo que a mí me interesa no es tanto la celebración de lo indígena en las artes sino, más bien, las relaciones de poder de las imágenes y sus formas narrativas como espacio en el que el arte revela sus complicidades y sus intrigas con el orden y con el poder colonial o postcolonial.

En la literatura y pintura no está exento de este discurso…

…por ejemplo, si pensamos en Los comentarios reales del Inca Garcilaso de la Vega, uno de los libros canónicos de la literatura indígena del siglo XVII, se puede decir que se trata de un libro que, distinguiendo idolatría pagana e iconografía cristiana, da precisamente cuenta de estas relaciones de poder. Cito este libro porque creo que el Inca Garcilaso es, quizás, un teórico de las imágenes más que un escritor del mestizaje o de la transculturación en América Latina. Hay en él una mirada imperial, la cual creo que es indispensable para pensar hoy la relación entre arte, cultura e indigenismo. Esa mirada esta fundada en una economía comparativa de lo visible como estudio del sistema de signos religiosos inca y cristiano.

En la pintura tenemos a Guayasamín, un artista que expresa el rostro indígena hiper-victimizado e inscrito en la estructura del fetiche y de la reproducción técnica en la era del capital global de manera ejemplar. En este sentido, el indígena como producto cultural es naturalizado como objeto exótico u/o antropológico, su rostro se inscribe en las jerarquías dominantes de occidente y de esa forma se re-inscribe el racismo sin diluirlo o superarlo. La relación entre rostro y política es interesante cuando se intenta desestabilizar las imágenes del rostro, de desjerarquizarlas de su pedestal racial. Hoy, tal vez más que nunca, el racismo globalizado tiene que ver con los artefactos de reproducción cultural y estético.

Cine

¿En qué estado dirías que se encuentra el cine político en Chile?

Hace 12 años que me fui de Chile y me he alejado un poco de la producción nacional más reciente. Ahora se hacen muchas películas al año, y Chile se ha vuelto muy competente en el mercado global de la imagen fílmica. Basta con notar que la Nana (2009), dirigida por Sebastián Silva  llegó a recibir muchos premios internacionales y fue recibida bastante bien por la crítica internacional. La película Tony Manero (2008) de Pablo Larraín es hasta donde puedo interpretar una de las más complejas en su trama político-social.


Las menciones a la industria del espectáculo a través del imitador de Travolta y sobre todo a la condición siniestra del programa de televisión “El festival de la 1” de Enrique Maluenda, digo siniestra porque mientras se veía en familia ese programa en Chile se torturaba y se hacía desaparecer. La condición de un país medio esquizofrénico y medio a morir saltando es algo que Larraín captura de aquel Chile de Pinochet, pero que en sectores marginales hoy en día no deja de pasar como consecuencia de lo que la dictadura le hizo a este país.

¿Qué hitos consideras relevantes dentro de la producción de cine político?

La película de Patricio Guzmán. Nostalgia de la Luz (2010), es una gran obra que vuelve a mostrar las virtudes técnicas de su autor. Guzmán como documentalista tiene la capacidad de ofrecer la posibilidad de que el cine y la política sigan insistiendo en los temas no resueltos de este país y en el mundo como son los derechos humanos. Además, Nostalgia de la Luz  es también una reflexión sobre la temporalidad, y también sobre la luz y su relación con la memoria. Guzmán en este film es capaz de producir formas poéticas y presentar un problema político haciendo justicia al soporte o aparato que da existencia a la imagen fílmica del documental. Quizás hoy en día el cine político deba buscar en la imagen poética nuevas formas de conmoción del espectador.

Se puede decir que la película de Littin Las Actas de Marusia (1975) narra el conflicto de los mineros del norte y las formas de resistencia de los mineros contra una empresa extranjera, es una de sus mejores películas, precisamente, por la poética de sus imágenes y por la fábula de lucha social que narra. Sería largo comentar todo, pero el cine en Chile durante la dictadura debe confrontar la posibilidad de la persecución e incluso la tortura o desaparición y, por lo tanto, la censura es muy grande y violenta. No obstante, el cine político de hoy también tiene que confrontarse con la censura pero ya no es la censura de la época de la dictadura, sino la de las grandes corporaciones que controlan la circulación de las imágenes.

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Foto: El Baile de los que Sobran por la Educación, por johannawat.

EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL LE DEVUELVE LA DIGNIDAD AL PAÍS.

“Las grandes transformaciones de América Latina están asociadas con lo que ocurrió con las dictaduras en el cono sur y la instauración de la economía neoliberal”. Así plantea Oscar Cabezas al ser consultado sobre los movimientos sociales que hoy surgen en distintos puntos del orbe y en particular lo que sucede en Chile desde el año pasado y actualmente en la región de Quebec, en Canadá, donde hay un movimiento estudiantil interesante, sobre todo pensando que no es una región completamente normalizada por la ética anglosajona y el capitalismo neoliberal. “Están pidiendo cambios en medio de este modelo que hace aguas a nivel mundial. Se han rebelado contra la sociedad de control insoportable, contra la subida de los aranceles y planes liberales de regulación de la economía. Lo mismo ha ocurrido en México con el movimiento Yosoy 132, quienes expresan su malestar contra un modelo económico dictatorial que sólo permite el enriquecimiento de muy, pero muy pocos.”

¿Cuáles son los alcances del movimiento estudiantil chileno?

Oscar: En Chile el movimiento estudiantil tiene una trascendencia no solo coyuntural de lo que sucede en el país, sino también a nivel global. La imagen de sus dirigentes ha recorrido todo el mundo logrando re encantar los espacios de oposición a las injusticias sociales. El Movimiento Estudiantil en el 2011 tuvo una trascendencia histórica en el sentido de que evidencia la crisis de un modelo globalizador y totalitario como lo es el neoliberalismo.

Esto parece ser una crisis que puede resultar en un ajuste del modelo de capitalismo mundialmente integrado o en los inicios de una enorme e intensa oposición a las formas naturalizadas de la injusticia. Una muestra de ello es el régimen de los consensos y en Chile sabemos que eso fue el causante de los problemas que hoy tiene la sociedad civil chilena. Exigir la gratuidad de la educación y el fin al lucro ha sido uno de los hitos más reveladores de la voluntad de exigir trasformaciones a un modelo injusto que se legitimó gracias al llamado fenómeno del  desencanto por los cambios, y a una izquierda floja y conservadora en su capacidad para leer los nuevos signos del presente. Los estudiantes en Chile le han demostrado al mundo que hay un nuevo discurso que re-encanta la política y las formas de interrupción del orden.

…la figura de sus dirigentes fue muy importante para posicionar el discurso.

En este sentido, creo que uno de los alcances del movimiento estudiantil y de la inteligencia de sus dirigentes volvió a encantar a la sociedad civil en Chile y a muchos ciudadanos del planeta. El movimiento recorrió el mundo y devolvió la dignidad a Chile, perdida debido al éxito del modelo neoliberal y a la casi completa falta de juicio y castigo a los violadores de derechos humanos.

Elixabete: algo muy llamativo fue la articulación que los líderes del movimiento le dieron al mensaje político y a la voluntad de cambio. El discurso social y político caló hondo en Chile y en el resto del mundo ganándose portadas en todas partes. Esa coherencia y buena articulación de demandas de sus jóvenes dirigentes fue muy importante para que el movimiento social y de protesta estudiantil en Chile se ganara el respeto de la prensa internacional y la voluntad de cambio se convirtiera en el corazón mismo del re-encantamiento de la política.

¿Qué efectos pueden tener las movilizaciones en las decisiones políticas del gobierno?

Elixabete: Sus efectos están aún en el aire pues las acciones que la clase política toma frente a  las peticiones de los indignados no están dirigidas a las demandas de la mayoría. Las decisiones de los gobiernos que ha tenido España no privilegian a la sociedad civil española, sino a la banca y a los capitales trasnacionales que, si no ven rentabilidad en suelo español, simplemente vuelan a otros lugares dejando enormes crisis como la que se está viviendo hoy. Por esta razón los efectos que pueden tener las movilizaciones hoy día en España serán decisivos en la recuperación de un país al que más o menos le ha ocurrido lo mismo que a Grecia. Sin embargo, siempre es posible que haya cambios en la medida que estas protestas continúen y el deseo de transformación persista por sobre los consensos y los pactos con el orden neoliberal.

La presencia del arte en las marchas

Para Oscar existe también otra definición importante en estos movimientos que tiene que ver con la presencia del arte en las marchas. “La izquierda tradicional se dedicó durante años a criticar el modelo de consumo, habló durante años de la crisis del discurso revolucionario y de la cultura chatarra del arte pop, y hoy en la calle tenemos la figura de Michael Jackson o la cara de Vendetta, íconos de la reproducción masiva de la cultura capitalista que han sido re-apropiados por el movimiento social de protesta. Las jóvenes generaciones han recreado a partir de su cultura visual el sentido de la libertad y de la resistencia a una insoportable sociedad del control.

Sobresalía el deseo de oponerse a las políticas gubernamentales y el uso del arte y la performance como forma de expresión del malestar con el modelo neoliberal. El Thriller de Michael Jackson impresionó muchísimo, pero también las batucadas, los típicos zancos que yo pude ver a comienzos de los noventa, el ambiente festivo y de creatividad artístico-callejera es en mi opinión una novedad y efectivamente una forma de politizar el mundo del espectáculo y, sobre todo, de apropiarse de los medios tecnológicos y digitales de comunicación como Youtube y el Internet para reencantar formas disruptivas de la política.

Acá los medios resaltaban la violencia y la ausencia del análisis de fondo era alarmante…

Oscar: En el extranjero el tema de la violencia y de los encapuchados se presentaba como algo maligno, como gobierno del caos, pero eso responde a la lógica sensacionalista de los medios. También podías seguir análisis de fondo del movimiento de protesta en periódicos como el inglés The guardian, con Elixabete mirábamos mucho lo que ocurría en Youtube y sin duda seguíamos los análisis de programas televisivos de Argentina. A diferencia de la televisión chilena donde el periodismo analítico y reflexivo casi no existe o está totalmente ausente de los medios de masas, los programas argentinos ofrecían una mayor cobertura analítica y se fijaban mucho menos en los encapuchados.

¿Qué factor articula las nuevas exigencias sociales?

Oscar: Hoy a nivel global hay una conciencia muy clara que la política del siglo XXI se configura a partir de lo común y que las luchas sociales van a estar marcadas no tanto por los abanderamientos político-partidarios sino, más bien, por los problemas de lo común, es decir, educación, vivienda, reparto igualitario de las riquezas, pero también por la lucha ecológica como resistencia y crítica a la devastación irracional que el capitalismo ha producido sobre la tierra. Beber agua no contaminada con desastres naturales hoy es un problema común tanto en el primer mundo como en nuestros países. El derecho a la educación gratuita, a la salud y a gozar del ocio pertenecen a las luchas por la redefinición del espacio de lo común. Esas aspiraciones se dan en Canadá, España, Chile o Estados Unidos por igual.

Elixabete: En España, por ejemplo, hay un rechazo de la privatización de los beneficios sociales como la jubilación, la salud, la misma educación y estos, como dice Oscar, también constituyen el espacio de lo común. Hoy España se cae a pedazos debido a los problemas de implementación de la economía del libre mercado y está perdiendo los pocos privilegios que han quedado de un viejo Estado de Bienestar, pero hoy por hoy creo que la emergencia de la protesta social es también un llamado a los académicos y a los estudiantes a seguir pensando para no caer en el puro festejo efímero de las movilizaciones.

Ignacio Paz Palma. Periodista Facultad de Artes.

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