Respuesta a Patricio Navia sobre “No al lucro”.

El lunes 6 de Agosto del 2012 Patricio Navia publicó una crítica al libro “No al Lucro” disponible en http://blog.latercera.com/blog/pnavia/entry/muera_el_lucro_viva_la. Mediante este medio se responde a dicha crítica, con derecho a ser reproducida por quien lo desee.  La Tercera se ha negado a otorgar un espacio razonable para la réplica.

Columna abierta en respuesta a Patricio Navia

Por Alberto Mayol

Hace una semana, el lunes 6 de agosto de 2012, Patricio Navia en su columna habitual en La Tercera comentó extensamente mi obra “No al Lucro”, con una crítica tan lacerante como infundada. Solicité a La Tercera por medio de mi editorial el natural derecho a réplica, ya que la columna era íntegramente dedicada a mi libro. Me ofrecieron una carta al director en compensación a las 1000 palabras de la columna de Navia. He practicado mi capacidad de síntesis, pero aún no soy capaz de sintetizar en 200 palabras mi defensa. Solicitamos entonces obtener un espacio equivalente a la mitad de Navia, pero tampoco fue el caso. Es normal, La Tercera no me publica. Mi exposición en ENADE, que fue noticia, nunca fue referida por ese medio. Y sólo tres noticias han aparecido sobre mí: que yo era asesor de la CONFECH (2011), que yo apoyo y asesoro a Juan Antonio Gómez (junio 2012) y que fui reclutado y asesoro a Marco Enríquez-Ominami (ayer, agosto de 2012). Todas son falsas. Pero si no es suficiente ya con las prácticas de medios tan importantes como La Tercera, resulta que además un académico, Patricio Navia, un colega, es capaz de aprovechar su tribuna en ese medio para decir básicamente:

  • Que en mi obra “No al Lucro” soy un voluntarista
  • Que además soy un oportunista
  • Que no soy riguroso científicamente
  • Que el libro es fascinante y panfletario
  • Que soy dogmático

Estoy firmemente convencido que los libros se defienden solos. Por eso, esta columna abierta es simplemente útil para defenderme  del tono personal de las imputaciones. Con justa razón muchos dirán que no tiene ninguna relevancia entonces. Ellos tendrán toda la razón, pero el que calla otorga y esto no lo otorgo. Me disculparán ellos y, con un poco de humanidad, me comprenderán. Finalmente, si el morbo les acompaña, leerán la respuesta.


LAlberto Mayollevo 10 años investigando empíricamente la cultura política y económica chilena
. Llevo 6 años trabajando un modelo teórico para analizar transformaciones de gran alcance, fundamentalmente culturales.  Lo he hecho solo a veces, lo he hecho acompañado en otras ocasiones (la mayoría).  Mi equipo de investigación ha sido de entre 5 a 15 investigadores, dependiendo del momento y el proyecto. En particular, entre 2009 y 2011 estuve a cargo de más de 160 entrevistas cualitativas en todo Chile, una decena de grupos de discusión, análisis de datos secundarios y compartí trabajo con destacados colegas en las dos encuestas del Centro de Investigación en Estructura Social  (CIES) que funciona en la Universidad de Chile. Hemos analizado todas las variables a nivel comunal del país (sí, todas), hemos sistematizado la cantidad de manifestantes en todas las marchas de 2011, hemos hecho etnografías en un estudio para Ecoscience en comunas seleccionadas con un procedimiento inédito que establece la eficiencia de cada comuna en producir calidad de vida de acuerdo a su ingreso, hemos investigado el rol positivo y negativo del endeudamiento, hemos escrito un libro (no publicado aún) sobre cultura de la desigualdad, hemos investigado el malestar y acabamos de montar un centro para ello (LaPsos en la Uiversidad de Chile, que se adjudicó fondos de la Iniciativa Bicentenario). Desde que nuestro  proyecto Milenio se acabó en 2011 (comenzamos en 2009), con mi actual equipo de investigadores seguimos trabajando, sin pago alguno. Durante ese proceso, con el fondo de Milenio, tampoco recibimos mucho dinero, claro está, pero teníamos fondos para hacer el trabajo empírico y eso era como un sueño. En este sentido hemos sido voluntaristas, hasta el punto de estar llenos de datos gracias a nuestra enorme voluntad de investigar. En mi universidad nunca me han pagado por investigar, a mis ayudantes tampoco. Los cercanos nos dicen que estamos dejando pasar oportunidades, pero Navia dice que somos oportunistas. Le pediré que hable con mi familia, los tranquilizará.

En definitiva, los datos están. Es cierto que eso no garantiza nada. Se requiere luego interpretarlos. Quienes saben de metodología recuerdan a Max Weber cuando dice: “cuando se sale de la pura empiria, se cae en el politeísmo”. Su referencia es en relación a un hecho inevitable: la interpretación de datos supone una convocatoria a los sistemas de valores. Desde Popper (la carga teórica de los hechos) hasta Kuhn, Lakatos y Feyerabend (la carga teórica, política, valorativa y metafísica de los hechos), se ha asumido que los datos por sí solos no hacen ciencia. Ella siempre supone una carga de contenidos. La teoría crítica (Frankfort) emplazó además a la necesidad irrenunciable de explicitar la mirada política, pues ella siempre reside en los análisis.  No en vano Francisco Varela señalaba que era curioso que el sistema inmune, en la biología, usara la metáfora militar (defensa, ataque) para comprender el proceso de respuesta a los males de nuestro cuerpo. Pero no nos engañemos. No basta con decir que todo dato es político y solucionar el problema. Se debe comprender la tensión de fondo: la total validez y precisión supone decir algo probablemente cierto y de seguro muy obvio, por tanto no tan relevante (como “los ángulos interiores de un triángulo suman 180°”).  La total invalidez e imprecisión nos da espacio para decir cualquier cosa, sin ningún rigor. Hay un punto donde el investigador tensiona la validez y la precisión, logrando dar con una hipótesis relevante y con suficiente fundamento. Ese punto es el que busco en mis análisis (si uno se pasa, lo arruinó todo, pero uno nunca sabe cuándo se pasó). No tengo plena certeza de mis hipótesis, nadie las tiene. Pero sólo publico cuando tengo algo relevante que decir y sé que tengo suficientes fundamentos para defenderlo. No publico para llenar mi curriculum, ni siquiera lo tengo actualizado desde hace seis años.

Sobre mi oportunismo, sólo cuento dos anécdotas: era marzo de 2011 cuando junto a parte de mi equipo (Carla Azócar, Javiera Araya y Carlos Azócar) hicimos circular en el mundo académico y en prensa un informe sobre fenómenos de la educación chilena. ¿Los temas centrales? Malestar y desigualdad en la educación. Fue un mes antes de las movilizaciones, donde “maestar”, “desigualdad” y obviamente “educación” fueron centrales. Entrevistado al respecto por Nibaldo Mosciatti y Margarita Hantke en Radio Bío Bío, el primero me preguntó: “si tu descripción es cierta, podríamos estar a las puertas de una gran protesta.” Mi respuesta habla de mi poco oportunismo y voluntarismo: la probabilidad es baja, señalé, pues el malestar en Chile se despliega en la forma de una subjetividad que hemos llamado “el rebelde adaptativo” y que indica la necesidad de cambiarlo todo y la completa claridad en que cada uno de nosotros no hará nada por lograrlo, pues “mañana hay que trabajar y adaptarse al sistema”. La protesta aparecía, además, como un modo inadecuado de enfrentar la expresión del malestar social. Un mes después comenzaba el ciclo de movilizaciones. Mis datos eran ciertos: malestar, desigualdad y educación eran críticos. Mi predicción había sido equivocada: sí había levantamiento social. Me había faltado voluntarismo. Pero además, al escribir, llevaba cinco años trabajando el tema: ¿es eso oportunismo? Mis libros no salen apurados, no fueron escritos a la rápida. Si cualquiera busca en mi página web, mis argumentos fueron señalados en diversas presentaciones desde 2011 a la fecha, en diversos artículos durante 2011 y muchas veces antes. Hay cientos o miles de testigos de ello en las diversas presentaciones que he realizado en muchos sitios del país.  Por supuesto, traté de escribir los libros cuando era pertinente. Renuncié a mi trabajo (y mi sustento) en el BancoEstado (no todos los académicos tenemos la suerte de poder trabajar tranquilos en la academia y cubrir nuestras necesidades) y lo hice para escribir los libros en un plazo que los hiciera relevantes, porque si iba a hacer una predicción, por definición debía ser hecha antes que fuera evidente. Daniel Bell señala que Marx escribió “El Capital” cuando en el mundo no había más de 80.000 proletarios y sólo cinco ciudades tenían realmente la dinámica de lucha de clases entre burguesía y proletariado. Y señala que él mismo habla de la sociedad postindustrial antes que ella sea evidente. He tomado semejante riesgo. De seguro soy bastante menos inteligente que ellos y puedo estar equivocado. Pero tengo a mi favor que mi análisis es de eventos harto más sencillos y seguramente mis capacidades tienen alguna probabilidad de apuntarle un poco.

Otra anécdota breve sobre el voluntarismo: en mayo de 2011 me entrevistó Tomás Mosciatti en CNN y me preguntó por Hidroaysén y la educación. Dije que era más probable que los movilizados ganaran en Hidroaysén que en la educación. No fui voluntarista, yo quería que ganaran los estudiantes (está en youtube), pero expliqué las razones de la probabilidad en uno y otro escenario. Hoy creo que los movilizados ganarán en ambos casos.

Respecto a que mi libro es fascinante y panfletario, es una costumbre referir así en el mundo académico chileno cuando alguien hace el esfuerzo de escribir con una pluma un poco más cuidada y cuando asume sus premisas y/o principios. No digo que escriba increíblemente bien, pero la comparación me favorece, dado que mis colegas están convencidos que escribir horrible es una virtud y que mientras más parsoniana sea la pluma (es decir, seca y sin gramática), entonces es más científica. Sin ver un solo instante que Marx, Weber, Durkheim, Simmel, Freud, Nietzsche, Elias, Bourdieu (entre tantos), carecían de miedo a la buena pluma, hemos preferido escribir mal para ver si alguna vez una revista de alta envergadura nos publica alguna cosa irrelevante que irónicamente tenga valor en el curriculum. Normalmente no pasa ni lo uno ni lo otro en nuestro país: ni los curricula toman mucho valor ni se les publica en revistas relevantes. Y no es que mucho de lo que se hace en Chile carezca de interés: el problema es que andamos obedeciendo las órdenes de un otro abstracto (las revistas ISI, comisiones de evaluación, los fondos concursables) y carecemos del ejercicio de la independencia académica.  Y claro, suena panfletario, pero la independencia académica es importante para pensar y llegar a algún sitio argumentativo.

Finalmente, respecto a la acusación de dogmatismo, quisiera simplemente decir lo siguiente. Quienes hacemos ciencias sociales tenemos un compromiso de dar cuenta de los procesos relevantes que acontecen en la sociedad. En el año 2011 fuimos testigos de un proceso de intensidad y relevancia inusitada. El país de enero de 2011 y el Chile actual se diferencian mucho a nivel sociopolítico. He propuesto un conjunto de hipótesis sobre lo acontecido. Dentro del repertorio conocido, Gabriel Salazar ha ensayado otra respuesta. No hay académicos que hayan presentado hipótesis alternativas ni un debate al respecto. Eugenio Guzmán señala que no es malestar lo acontecido, pero no dice qué fue. Patricio Navia no ha señalado, que yo sepa, tesis alguna que explique los acontecimientos. Me parece perfecto que esté disconforme con mi tesis, se suma a muchos. El siguiente paso no lo ha dado: proponer alguna hipótesis. Por supuesto, tiene todo el derecho a criticarme y no proponer ninguna tesis, esa es también una labor en la ciencia. Pero no lo ha hecho en un paper, no lo ha hecho en un libro, lo hace en una columna de opinión donde pone fragmentos forzados para hablar de mi falta de rigor. Patricio Navia debe dejar en claro que no tiene una respuesta a la pregunta que yo sí intento responder, que no sabe qué pasó en 2011 y por qué un evento de baja probabilidad (las movilizaciones) aconteció, que no sabe por qué cambió la agenda del país y por qué los datos de aprobación de gobierno y oposición ahora se mueven juntos (bajando o subiendo) en vez de moverse inversamente. En cualquier caso, Navia no tiene derecho a descalificar mi trabajo y el de mucha gente que ha hecho investigación con seriedad y compromiso.

Conocí a Patricio Navia cuando ambos trabajábamos en la Universidad Diego Portales. Lo vi el día que hizo una conferencia inaugural a mis estudiantes de primero de ciencia política. En ella dijo que la ciencia política era sentido común algo más elaborado, que era parecido a la conversación con un taxista. Ese día dijo a nuestros estudiantes que no leyeran a Aristóteles y Platón, que él no lo había hecho. Años después supe de él porque transitó por todas las veredas, la de la Concertación, la de Enríquez-Ominami, la de Piñera. Irónicamente lo hizo en el mejor momento de cada uno de ellos. Me duele mucho que sea él quien me acuse de poco serio, de oportunista, de panfletario. Me duele, porque intenta desacreditar un trabajo de muchos años, porque pone en riesgo mi prestigio, porque no faltan los que escuchan cualquier cosa para desmentir un argumento que no les acomoda. Me duele porque en el mundo académico se ha dicho de él exactamente lo que dice de mí (tal vez me ha usado de espejo). Me duele que exorcice sus demonios aprovechándose de mí. Lo reconozco: me aterra la posibilidad de ser empatado con él. Pocas cosas me asustan, esta sí. Pero mi abuela me ha dicho muchas veces que el diablo a veces vende cruces.  Y no sería raro que lo haga por La Tercera.

Patricio Navia comentó mi libro hace tiempo, curiosamente antes de leerlo, vía twitter. Dijo algo muy diferente a lo que dice hoy, luego de leerlo. Pero siempre estuvo en contra. Asumo que era simplemente su voluntad, quizás su voluntarismo.

Alberto Mayol

Académico Universidad de Chile

13 de agosto de 2012

Sociólogo Universidad de Chile,
Licenciado en Estética Universidad Católica de Chile,
Magíster en Ciencia Política Universidad de Chile,
DEA Teoría Sociológica Universidad Complutense de Madrid,
Dr. © Sociología Universidad Complutense de Madrid.

 

Fuente: http://www.albertomayol.cl/?p=286

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