Acreditaciones escandalosas y lucro: ¿ De quién es la responsabilidad ?

Por Andrés Fielbaum, Presidente de la FECH, publicado en El Mostrador

 Habiendo pasado una semana desde que estalló este nuevo escándalo, y con los procesos propiamente judiciales en curso, es momento de revisar responsabilidades políticas en la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), es decir, quienes, por acción u omisión, desde sus cargos públicos permitieron estas situaciones, y también de cuán profundas son sus consecuencias. Antes de hacer tal análisis, es importante comprender que aunque jurídicamente sean casos distintos, los escándalos de la CNA son también producto de la existencia de lucro en muchas universidades, pues precisamente para poder aumentar sus ingresos es que a estas instituciones les es conveniente obtener, de cualquier forma, la acreditación institucional, que les permite tener estudiantes con Crédito con Aval del Estado (CAE).

El ministro de Educación, Harald Beyer, se ha lavado las manos con el caso. Aduce que la responsabilidad es de la justicia y de la misma CNA. Sin embargo, solo es necesario revisar una serie de antecedentes que demuestran que su responsabilidad es ineludible:

– La denuncia sobre cohecho en la CNA se hizo conocida en enero de este año, tras una denuncia pública realizada por Ciper Chile. Incluso el mismo ministro tomó conciencia de la denuncia en marzo. Ocho meses después, la CNA sigue operando igual.

– Durante ese mismo tiempo, pese a haber reconocido que “supone que ha habido lucro en algunas instituciones”, y al conocimiento que tenía sobre lo que había ocurrido en la CNA, el ministro obstaculizó la posible investigación sobre el lucro. Ninguneó el informe de la Comisión de la misma Cámara de Diputados y demoró meses en considerar las denuncias realizadas por Patricio Basso, ex secretario ejecutivo de la CNA.

– Ya no pueden seguir escondiéndose bajo la falda de su silente candidata presidencial, tal como la derecha no puede seguir mirando hacia el lado ante el evidente colapso de un modelo del que profitaron impunemente durante las últimas décadas.

– El aspecto más grave es que, pese a la sospecha general de lucro en muchas universidades, de las denuncias concretas y de los escándalos en la CNA, la voluntad del ministro Beyer ha sido aumentar cada vez más, con recursos que pertenecen a todos los chilenos, fondos que van a universidades que no ofrecen ninguna garantía de que ese dinero será invertido en mejorar la educación allí impartida. Cuando se le ha hecho ver esa contradicción, nuevamente el secretario de Estado ha optado por la negación del problema, en lugar de enfrentarlo.

En resumen, todos los chilenos pueden observar que tras casi un año de Harald Beyer en el cargo, un año en el cual han surgido permanentemente evidencias de lucro y de sus nefastas consecuencias, aún no existe ningún proyecto que lo ataque estructuralmente (sólo una Superintendencia que ha sido transversalmente reconocida como carente de atribuciones para hacerse cargo del problema). En cambio, sí han existido permanentes evasivas al problema. El señor Juan José Ugarte, jefe de la División de Educación Superior del Mineduc, es también responsable. No sólo por haber faltado a más del 70 % de las sesiones de la CNA (perdiendo el necesario vínculo que debe tener con el Ministerio de Educación), sino que también al  mantener a Eugenio Díaz como presidente interino de la CNA por casi un año. Ambos elementos son una muestra clara de cuán negligente fue el Sr. Ugarte en su relación con la CNA. En ese sentido, su permanencia en el cargo sólo puede interpretarse como una desidia del gobierno para enfrentar los delitos que han escandalizado a nuestra sociedad.

Y por cierto, las responsabilidades políticas no terminan aquí. Es claro que quienes crearon este sistema son igualmente responsables de su escandaloso fracaso. En particular la Concertación, bajo cuyos gobiernos se cuajó el modelo que hoy hace aguas por todas partes.

¿Dónde están hoy quienes defendían el subsidio a la demanda como mecanismo de financiamiento de la educación? ¿Dónde están quiénes durante más de 20 años hicieron vista gorda del lucro en la educación superior (e incluso participaron de él)? ¿Dónde están los que idearon este sistema de acreditación que no hace más que medir coherencia interna de proyectos privados? Muchos de ellos están en el Congreso, y hace pocos días, por no ir a votar (al igual que cuando se rechazó el informe sobre lucro), no fue posible generar una nueva comisión investigadora.

Ya no pueden seguir escondiéndose bajo la falda de su silente candidata presidencial, tal como la derecha no puede seguir mirando hacia el lado ante el evidente colapso de un modelo del que profitaron impunemente durante las últimas décadas.

Por último es necesario señalar que aunque se trata de evidentes faltas, el problema de fondo está lejos de ser un problema de gestión, ni menos de profesionalización de la CNA, sino que tiene que ver con un Estado en general ausente en educación. Lo que este escándalo devela es lo que ya hace años venimos expresando: urge un cambio radical en nuestro sistema educativo, donde el lucro y el mercado dejen de determinar su devenir.

Los estudiantes estamos por esa transformación, nos hemos levantado contra este sistema, y no vamos a descansar hasta que obtengamos una verdadera educación pública, gratuita y de calidad para todo el pueblo de Chile.

Fuente: http://www.elmostrador.cl/opinion/2012/12/04/acreditaciones-escandalosas-y-lucro-de-quien-es-la-responsabilidad/

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