Harald Beyer: “En el fondo, esta preocupación por la educación al final es una mentira, un gran bluff”

Por G. TURNER Y M. SÁNCHEZ | ACTUALIDAD | El Pulso

“Hemos estado 2 años bajo mucho cuestionamiento del sistema escolar, del universitario y ¿dónde están los académicos?”. Y agrega que “el problema del lucro no es real. Se ha instalado en la opinión pública”, pero no está ahí el problema de la educación.

Ganas de dejar su cargo de ministro de Educación, por ahora, no tiene. Al contrario, a Harald Beyer le gustaría quedarse al menos dos años más para terminar su gran cruzada: mejorar en general la educación en todas sus etapas y, en particular, la parvularia.

Si se observa la discusión sobre educación aparecen  tres problemas que preocupan a la opinión pública: calidad, acceso y lucro ¿Está de acuerdo?
El problema del lucro no es real. Está instalado en la opinión pública, pero desde el punto de vista de lo que requiere el sistema no está aquí el problema. Agregaría que el tercer eje en lo que se menciona es que hay un desequilibrio muy grande en el sistema entre instituciones que están muy protegidas y estudiantes que están, de alguna forma, muy poco protegidos.  Y eso se nota con especial fuerza en educación superior, porque en la escolar algo se ha hecho con la instalación de la Superintendencia y con la Agencia de Calidad. Pero en educación superior ese camino no está muy bien trazado todavía. Por tanto, ese es el principal desafío y eso es un poco lo que el gobierno se propuso: calidad y acceso. A eso le agregaría equidad en el sentido de que el sistema ha estado mejorando, pero mantiene las brechas en forma importante entre niños más aventajados y los menos. 

¿Es nuevo este problema de instituciones protegidas y estudiantes desprotegidos?    
Lo plantee desde el principio. Dije que las carreras son largas y ¿a quién benefician? A las instituciones que están muy cómodas con eso. Entonces, cuando les toco ese tema saltan las estatales y las privadas; inventan argumentos, como que ingeniería en otras partes se demora mucho más, y no es verdad.

Es interesante que un ministro de Educación plantee que en el lucro no está el problema, porque si uno sale a la calle este tema aparece en todos lados…
Claro, porque no ha habido una reflexión profunda de cuáles son los problemas que tiene el sistema educacional.

¿De quién?
En general de los actores y del mundo académico. Hemos estado 2 años bajo mucho cuestionamiento del sistema escolar, del universitario y ¿dónde están los académicos? ¿Por qué no opinan seriamente sobre estos temas? Entonces, es muy raro lo que ha pasado, en el fondo esta preocupación por la educación al final es una mentira, un gran bluff.

¿Por qué?
Si la gente estuviera realmente preocupada estaría haciendo planteamientos concretos mucho más fuertes, participando en el debate, haciendo sugerencias, teniendo una discusión de verdad y no estas consignas que todo el mundo repite incansablemente, pero que finalmente no resuelven el problema.

¿Se siente un poco huérfano en esta discusión?
Yo participé intensamente el año pasado en el debate, pero ¿cuántas otras personas participaron en el debate público? 4 ó 5 y este año los mismos 4 ó 5.

¿Por qué el gobierno no ha sido tajante en plantear que en el lucro no está el problema?
Hemos sido tajantes. Hemos dicho, y lo hemos repetido en el Congreso, que lo que tenemos en el sistema escolar, por ejemplo, es una tremenda heterogeneidad  en el desempeño y está presente tanto en los establecimientos escolares con fines de lucro y los que no lo son. En Chile, existe una tradición con lucro en la educación escolar desde 1920 al menos y lo que hemos tenido durante mucho tiempo es una heterogeneidad, mucha impunidad, en el sentido más bruto de la palabra, con establecimientos que sistemáticamente lo hacen mal y nunca ha pasado nada. Eso es lo que hay que cambiar. Si me dicen que acabando con el lucro termino con los establecimientos que lo hacen mal, lo firmo inmediatamente, pero sabemos que eso no ocurrirá, tenemos suficiente evidencia empírica que eso no pasa. Y ese es el problema del sistema escolar.

¿En la educación superior no sería mejor aplicar reformas que transparentaran el tema del lucro?
Podría ser hacia futuro, pero aquí hay que hacer cumplir la ley. Siempre como gobierno dijimos que esta era una discusión posible, pero aquí la ley establece que las universidades no pueden tener lucro, por lo tanto, hay que ofrecer garantías a la población de que se cumple la ley, porque eso le da credibilidad al sistema.

En el caso de la educación superior, ¿dónde se manifiesta la falta de protección al estudiante?
En muchos aspectos, como la duración de las carreras, porque los argumentos que se dicen para mantener  estas carreras largas son todos falaces, como que los estudiantes no llegan bien preparados. Todos sabemos que los estudiantes a las universidades más selectivas llegan relativamente bien preparados, tienen buenas notas, son capaces y hoy ya están lidiando con cualquier problema que les coloquen. Claro, a lo mejor no tienen las habilidades de escritura, pero eso no significa que no sean alumnos competentes. ¿Y por qué ocurre? Eso es lo interesante, ocurre porque el profesor de esa universidad finalmente quiere enseñar su materia, porque cree que es parte del currículum de pregrado, entonces, quién se pone del lado de los estudiantes en las instituciones. ¡Nadie!

¿El problema es de incentivo al mercado?
Claro, hay un problema de falta de preocupación por el estudiante.

¿No debería ser ese mismo un incentivo de mercado donde la universidad ofrezca una alternativa?
Claro, pero al final el modelo universitario es un modelo que por sus características es muy segmentado. Hay universidades que son más selectivas, que son líderes y los estudiantes que les va mejor eligen este grupo de casas de estudios; los otros se van a otro grupo. Así, se construyen realmente segmentos, por tanto, no basta con el mercado, tiene que haber incentivos concretos. Por eso, hemos insistido en esta política de aranceles de referencia, que dadas las asimetrías de información que hay, es necesario que realmente se informe a los estudiantes cuánto valor está agregando la universidad a la carrera.

¿Por qué se hace obligatorio que el Estado se meta en el mercado de las universidades?
Porque hay mucha asimetría de información, entonces, tenemos que corregirla y la pregunta es cuáles son los instrumentos adecuados. No tenemos que lesionar las autonomías de las instituciones, pero sí mandar señales potentes a los distintos actores respecto de cuál es el valor, por ejemplo, que están agregando a los programas. Si pusiéramos estos aranceles de referencia en la línea que estamos planteando, les aseguro que se acortarían las carreras casi inmediatamente producto, del incentivo que tiene la política de aranceles de referencia que estamos haciendo.

FAMA VERSUS CRISIS
¿La opinión pública tiene una percepción demasiado castigadora de las universidades privadas?
Se ha instalado una percepción que no tiene ningún fundamento: que el sistema educacional completo está en crisis.

¿Y no?
No está en crisis el sistema escolar, conocimos un estudio de un grupo de académicos estadounidenses que muestra que Chile es el país que más ha avanzado después de Letonia en los últimos 20 años. La verdad es que todos los antecedentes indican que Chile está avanzando y en educación superior pasa lo mismo. Ahora, lo que hay que hacer son estos ajustes que requiere el sistema, pero ¡estamos lejos de estar en crisis!

¿Tampoco se podría hablar de que hay un problema de crisis de calidad en el sistema privado?
Creo que el sistema ha ido mejorando y lo que tenemos es heterogeneidad.

En el caso de la Universidad del Mar llama la atención que no hubo soluciones de mercado para esta institución como sí lo hubo para otras como Las Condes, la Real, ¿se deberá a la mala fama?
Por lo que se ha visto había interés por producir una solución de mercado, pero probablemente esas instituciones no confiaron en esa universidad. No es un problema de esquema regulatorio, por así decirlo, más  bien obedece a una situación que nosotros, una vez que empezamos a investigar, nos dimos cuenta que era una institución que estaba incumpliendo gravemente sus estatutos.

¿Qué vías se pueden buscar para que esos estudiantes no vuelvan a vivir un proceso similar?
Ese es el problema que tiene el sistema, porque permite que las instituciones se puedan acreditar por 1 ó 2 años. Por lo tanto, son instituciones que siempre están corriendo riesgos, por eso la señal que envía un sistema de acreditación de estas características es muy equívoca y no existe en ninguna parte del mundo. ¿Qué significa que una institución esté acredita por 1 ó 2 años? Que está al borde del precipicio. Por eso, la solución es que la institución se acredita o no se acredita.

¿Una universidad puede tomar la decisión de no acreditarse y eso no es sinómino de mayor o menor calidad?
No, por supuesto, pero estoy pensando en las instituciones que decidieron acreditarse y lo hicieron  porque el financiamiento de los estudiantes estaba vinculado a la acreditación.

¿Pero también hay sólo carreras como pedagogía?
Se estableció pedagogía y medicina como obligatorio.

¿Por qué?
Porque en ese momento la discusión estableció que dada las asimetrías de información en esas carreras en particular era importante tener una solución de esta naturaleza.

¿Debería ser obligatoria?
Tiene que ser obligatoria la acreditación.

¿Para todas las carreras?
No para todas las carreras, porque tenemos un sistema que asegura que todas las carreras cumplirán ciertos estándares y porque además es muy caro ese sistema, no existe en ninguna parte del mundo.

¿Por qué tiene que ser obligatorio?
Por una razón muy simple: no tenemos un modelo en el cual todos tengamos una información perfecta sobre cada una de las instituciones. Ahora, siempre se tiene que resguardar la autonomía de las instituciones, eso me parece un objetivo legítimo, muy importante, pero creemos que se puede resguardar la autonomía, no lesionarla, compatibilizándola con un sistema de acreditación obligatoria.

¿Por qué cada vez que el sistema educacional evidencia un problema se resuelve con una nueva institucionalidad? 
No es una analogía totalmente correcta, pero por qué hay en los países una alta regulación de la banca, porque está involucrada de alguna forma la fe pública. Y en la educación superior y en otras áreas hay algo parecido: se requiere un equilibrio razonable entre los estudiantes y las instituciones, lo que obliga, no digo a una regulación invasiva, pero sí a una regulación que permita garantizar ciertos requisitos. Entonces, hemos hecho un buen equilibrio entre la autonomía de las instituciones y los intereses de las mismas, de los estudiantes y del mercado.

No deja de ser interesante que después de 20 años de gobiernos de centro-izquierda venga un gobierno de centro-derecha a plantear este desequilibrio… 
Pero la tradición liberal, de la que me siento muy interpretado, tiene reglas fuertes, precisas y claras donde se desenvuelven los distintos mercados. Por tanto, esas reglas no deben ser discrecional, no deben atentar contra la autonomía de las instituciones y los individuos, y creo que estamos construyendo ese sistema adecuadamente, porque no hay que olvidar que este es un paquete global.

¿El problema de la educación en Chile se resuelve con platas considerando que este ministerio logró un aumento de 9,4%?
Por eso es que estamos haciendo reformas institucionales, somos los primeros en reconocer que no sólo se resuelve con platas, por ejemplo, acordamos instalar un fondo de revitalización de la educación pública y lo vamos a hacer funcionar muy bien. Pero tanto o más importante que eso es lo que estamos haciendo con los directores, con los jefes de los departamentos de educación municipal, los estamos seleccionando por el sistema de Alta Dirección Pública y creemos que el gran desafío para el futuro son las competencias entre profesores, directivos y sostenedores. La estrategia del presidente Piñera ha sido abordar el problema de fondo no con un par de propuestas.

¿Le gustaría seguir siendo ministro de Educación si el próximo gobierno fuera de la Alianza?
Me gustaría seguir dos años más. Creo que hay una gran transformación que hacer en educación parvularia. Yo llegué como a mediados del gobierno con una agenda relativamente lanzada y me gustaría tener dos años más.

¿Con Andrés Allamand o Laurence Golborne?        
Con cualquiera de los dos, tenemos dos buenos candidatos como Alianza y hay que apoyar al que sea electo en las primarias con mucha fuerza.

Fuente: http://www.pulso.cl/noticia/actualidad-politica/actualidad/2012/12/2-15327-9-harald-beyer-en-el-fondo-esta-preocupacion-por-la-educacion-al-final-es-una.shtml

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